El conflicto fundamental en este mundo es, pues, entre la Creación y la creación falsa. Todo miedo está implícito en la segunda y todo amor en la primera. El conflicto es, por lo tanto, entre el amor y el miedo.
Interpretación
Este párrafo expone de forma muy condensada una de las ideas centrales de Un Curso de Milagros.
El texto dice que el conflicto básico que se vive en este mundo no es entre personas, situaciones o intereses, sino entre dos niveles de creación. Por un lado está la Creación, que es lo verdadero, lo que procede del Creador y participa de Su naturaleza. Por otro lado está la creación falsa, que es lo que la mente fabrica cuando se percibe separada y cree que puede crear por su cuenta. Esta “creación falsa” no es real en sentido absoluto, pero sí tiene efectos en la experiencia mientras se la cree.
El miedo está siempre contenido en la creación falsa porque surge de la idea de carencia, pérdida, ataque o defensa. Si algo puede ser quitado, dañado o destruido, entonces el miedo es inevitable. En cambio, en la Creación verdadera no hay miedo porque no hay pérdida posible: lo que es real es completo, compartido y no puede amenazarse.
Por eso el párrafo concluye que el conflicto no es complejo ni múltiple, sino uno solo: el conflicto entre amor y miedo. El amor representa la Creación, la unión, lo que es pleno y seguro. El miedo representa la creación falsa, la percepción de fragmentación y vulnerabilidad. Todo conflicto que parece manifestarse en la vida cotidiana —emocional, relacional, material o interno— es, según el Curso, una expresión de esta elección básica entre amar (alinearse con lo real) o temer (creer en lo irreal).
El párrafo nos invita a entender que detrás de cualquier conflicto aparente siempre está esta disyuntiva fundamental, y que resolverlo no consiste en arreglar la forma externa, sino en elegir nuevamente entre amor y miedo.