En Un Curso de Milagros, el Creador es la fuente única de toda existencia y plenitud. Es infinito, perfecto y completamente benevolente. Todo lo que somos y todo lo que realmente existe emana de Él.
Según UCDM, el Creador es la realidad última, la fuente de toda vida, perfección y plenitud. No se trata de una figura religiosa ni de un ser externo a nosotros, sino de la unidad de la existencia de la que todo surge. Cada Hijo del Creador comparte su esencia y perfección, y nada de lo que existe puede separarse de esa realidad.
El Creador es infinitamente benevolente y solo desea que cada mente recuerde su plenitud y unidad. Todas las experiencias, aunque puedan parecer fragmentadas o conflictivas, son oportunidades para reconocer nuestra conexión con Él y regresar a la percepción correcta de la unidad. UCDM enseña que la verdadera paz y seguridad no provienen del mundo externo, sino de alinearnos con la mente del Creador, comprendiendo que su plenitud está presente en cada instante y en cada ser.
El Curso invita a reconocer que la esencia de cada persona es perfecta, completa y reflejo del Creador, y que cualquier experiencia de carencia o conflicto es el resultado de la percepción errónea, no de la realidad última. La función del Creador es recordarnos nuestra unidad y perfección inherentes, guiando a la mente hacia la verdad.
Un Curso de Milagros enfatiza que la realidad del Creador trasciende cualquier forma religiosa o ideológica, y por eso puede reconocerse de diversas maneras, incluso por personas que no se identifican con ninguna fe, o que son agnósticas o ateas. La clave es que el Creador es la esencia de plenitud, unidad y amor, y estas cualidades pueden experimentarse directamente, sin necesidad de doctrinas.
Algunas formas de “conocerlo” que UCDM sugiere, incluso para personas no religiosas:
A través de la experiencia de la unidad: Reconocer que los demás no son separados, sino que compartimos la misma esencia. Esto puede sentirse como empatía, compasión o conexión profunda con otros seres, más allá de creencias religiosas.
A través de la paz interior: Cuando la mente se libera de miedo, culpa o necesidad, surge un estado de tranquilidad que refleja la presencia del Creador. Esto se puede reconocer como un sentido de seguridad y plenitud interna, sin importar la religión.
A través de la creatividad y la razón: La capacidad de crear, de pensar con claridad, de amar y de percibir belleza es una extensión de la mente del Creador. Para un agnóstico o ateo, la experiencia de la creatividad o de “fluir” en la vida puede interpretarse como un contacto con la fuente de toda existencia.
A través de la ayuda y guía interna: UCDM habla del Espíritu Santo como guía que nos corrige la percepción. Incluso alguien que no crea en Dios puede reconocer la intuición, la voz interna de discernimiento o la sensación de “hacer lo correcto” como una expresión de esa mente perfecta.
A través de la conexión con la realidad y el amor: Amar desinteresadamente, sentir compasión, ayudar sin esperar recompensa, o percibir que todo tiene un orden y propósito puede interpretarse como contacto con la esencia del Creador, incluso si no se le llama Dios o Padre.
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