No sólo fuiste plenamente creado, sino que fuiste creado perfecto. No existe vacuidad en ti. Debido a la semejanza que guardas con tu Creador eres creativo. Ningún Hijo de Dios puede perder esa facultad, ya que es inherente a lo que él es, pero puede usarla de forma inadecuada al proyectar. El uso inadecuado de la extensión—la proyección—tiene lugar cuando crees que existe en ti alguna carencia o vacuidad, y que puedes suplirla con tus propias ideas en lugar de con la verdad.
Interpretación
Este texto explica que la plenitud es nuestro estado original y que la creatividad forma parte de lo que somos. No fuimos creados “a medias” ni con un vacío interno: la sensación de carencia no es real, sino una interpretación aprendida.
Al compartir la naturaleza del Creador, somos creativos por esencia. Esa creatividad no se pierde nunca, pero puede usarse de dos maneras distintas. Cuando se usa correctamente, expresa lo que ya es verdadero. Cuando se usa de forma inadecuada, se convierte en proyección: intentamos llenar una supuesta falta interna inventando ideas, juicios o soluciones personales.
La proyección ocurre cuando creemos que hay algo que nos falta y tratamos de completarnos desde la ilusión, en lugar de reconocer la verdad de nuestra plenitud. Así, el problema no es la creatividad, sino la creencia errónea de que existe un vacío que necesita ser llenado.