La Verdad es la realidad inmutable y eterna de la mente, que no depende de percepciones, juicios ni cambios externos; es lo que siempre ha sido y siempre será.
En Un Curso de Milagros, la Verdad se entiende como la certeza absoluta y eterna de la mente, independiente de tiempo, espacio o interpretación. La Verdad no fluctúa, no se ve afectada por percepciones distorsionadas ni por las creencias del ego. Mientras la percepción es temporal y puede generar miedo o amor, la Verdad es constante y es la base del Conocimiento.
El Curso enseña que la mente humana puede confundir perfección, orden o apariencia correcta con Verdad, pero la Verdad no depende de lo que se ve ni de cómo se interpreta, sino de lo que realmente es: unidad, plenitud y amor. Reconocer la Verdad significa liberar la mente de las distorsiones y recordar la realidad esencial de que todos los seres son uno, completos y dignos, y que nada externo puede cambiar esa certeza.
En la práctica del Curso, la Verdad se experimenta cuando la mente se libera de juicios y proyecciones, entrega sus percepciones al Espíritu Santo y accede a la certeza que trasciende cualquier experiencia o interpretación sensorial. La Verdad, entonces, no es una idea intelectual, sino un estado de Conocimiento y paz interna que permanece constante.
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