Según Un Curso de Milagros, el Juicio Final tiene un significado completamente distinto al que suele atribuírsele en contextos religiosos tradicionales. No se trata de un evento futuro, ni de un juicio externo realizado por una entidad que premia o castiga. El Juicio Final es un proceso de corrección mental.
Este juicio consiste en una distinción clara entre dos tipos de creación: lo que la mente ha fabricado por su cuenta y lo que procede de la Creación verdadera. Las primeras —creencias, percepciones y juicios basados en el miedo— pueden parecer reales para quien las experimenta, pero no tienen realidad verdadera. El Juicio Final es el acto mediante el cual estas creaciones se reconocen como irreales y se dejan de lado sin culpa ni condena.
Desde esta perspectiva, el Juicio Final es profundamente liberador. No condena, sino que deshace el error al mostrar que nunca tuvo fundamento real. Al aceptar este juicio, la mente se libera de la necesidad de defender ilusiones y recupera la paz, reconociendo que solo lo verdadero, lo amoroso y lo eterno merece ser conservado.