Espíritu Santo


En Un Curso de Milagros, el Espíritu Santo es la respuesta del Creador a la creencia en la separación, una presencia interna que permanece alineada con la verdad y guía la mente desde el miedo hacia la paz y la unidad.

Explicación

Según Un Curso de Milagros, el Espíritu Santo es creado por el Creador como respuesta inmediata a la idea de separación. No es producto del ego ni de la mente confundida, sino una presencia que permanece completamente fiel a la verdad y a la unidad, aun cuando la mente parece haberse separado.

El Espíritu Santo habita en la mente como un recordatorio permanente de la realidad, actuando como un puente entre la percepción del ego y el conocimiento de la unidad. Su función es reinterpretar todas las experiencias nacidas de la separación —culpa, miedo, conflicto, relaciones— sin validarlas como reales, y devolverlas a un marco de corrección y sanación.

A diferencia del ego, el Espíritu Santo no juzga ni impone. Su guía se ofrece, pero nunca se fuerza. Responde únicamente a la disposición de la mente a escuchar y a entregar sus interpretaciones. Cuando se le permite guiar, la mente experimenta paz, porque deja de sostener la creencia en la separación.

En el marco de UCDM, el Espíritu Santo no cambia la realidad, ya que la realidad no ha sido alterada. Su función es deshacer la ilusión, ayudando a la mente a recordar que la separación nunca ocurrió realmente y que la plenitud sigue intacta.

El Espíritu Santo deshace la ilusión no atacándola ni negándola, sino reinterpretándola. Su acción es silenciosa, constante y respetuosa con la libertad de la mente.

Actúa tomando cada pensamiento, situación o relación que el ego usa para reforzar la separación y dándole un significado distinto. Donde el ego ve ataque, el Espíritu Santo muestra una llamada de ayuda; donde el ego ve culpa, muestra un error que puede corregirse; donde el ego ve pérdida, muestra una oportunidad de liberación. No cambia la forma externa de los acontecimientos, sino la manera en que son comprendidos.

El Espíritu Santo también deshace la ilusión en el nivel de la causa, que es la mente. No intenta corregir el mundo ni el comportamiento directamente, porque sabe que son efectos. Su foco está en el pensamiento que los origina. Cuando la mente entrega una interpretación basada en el miedo, el Espíritu Santo la sustituye por otra basada en la unidad. Al cambiar la causa, el efecto se transforma de manera natural.

Además, el Espíritu Santo utiliza las relaciones como su principal herramienta. Cada encuentro se convierte en un aula donde se pone en evidencia la creencia en la separación y se ofrece la posibilidad de elegir de nuevo. A través del perdón —entendido como el reconocimiento de que el daño percibido no es real— la ilusión pierde consistencia.

Párrafos del Curso

T-3.V.9.1-7 – El perdón es el medio para sanar la percepción de separación

El perdón es lo que sana la percepción de separación. Es necesario que percibas correctamente a tu hermano debido a que las mentes han…


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T-19-III-1-4 – Lo que resulta atractivo para la mente no es el error, sino la culpabilidad del pecado.

La atracción de la culpabilidad reside en el pecado, no en el error. El pecado volverá a repetirse por razón de esta atracción. El…


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T-2.VI.6.1-9 – Sólo tu mente puede producir

Es posible alcanzar un estado en el que dejas que yo guíe tu mente sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, más ello requiere…


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