T-2.VI.6.1-9 – Sólo tu mente puede producir

Es posible alcanzar un estado en el que dejas que yo guíe tu mente sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, más ello requiere un grado de buena voluntad que tú aún no has desarrollado. El Espíritu Santo no puede pedirte que hagas más de lo que estás dispuesto a hacer. La fuerza para hacer lo que Él te pide procede de una firme resolución por tu parte. Hacer la Voluntad de Dios no produce ninguna tensión una vez que reconoces que Su Voluntad es también la tuya. La lección en este caso es muy sencilla, aunque muy fácil de pasar por alto. Voy, por lo tanto, a repetirla, y te exhorto a que escuches atentamente. Sólo tu mente puede producir miedo. Hace eso cada vez que está en conflicto con respecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que se quiere y lo que se hace al respecto. Eso sólo puede corregirse aceptando un objetivo unificado.

    Interpretación

    Este párrafo explica cómo funciona la guía interior en UCDM y por qué, aunque sea natural y libre de esfuerzo, requiere una disposición previa de la mente.

    Primero aclara que es posible llegar a un estado en el que la mente se deja guiar sin esfuerzo consciente. Esto no significa pasividad ni pérdida de control, sino una confianza tan estable que ya no hay resistencia interna. Sin embargo, ese estado no se puede forzar: requiere buena voluntad, es decir, una apertura sincera a no decidir solo desde el ego. El Curso señala que esa buena voluntad suele desarrollarse gradualmente.

    El texto subraya algo importante: el Espíritu Santo nunca exige más de lo que estamos dispuestos a dar. La guía no es coercitiva. No empuja, no obliga ni invade. Solo trabaja con el nivel de apertura que la persona ya ha aceptado. Por eso, la fuerza para seguir esa guía no viene de fuera, sino de una decisión interna firme: la resolución de querer ver de otra manera.

    Cuando el párrafo habla de que hacer la Voluntad del Creador no produce tensión, introduce una idea clave: la tensión solo existe mientras creemos que la voluntad del Creador es distinta de la nuestra. Cuando se reconoce que ambas son la misma —que lo que realmente queremos es paz—, desaparece el conflicto interno. Ya no hay lucha, sacrificio ni esfuerzo.

    La enseñanza central se refuerza al final, solo la mente puede producir miedo. El miedo no surge de los hechos, sino del conflicto interno. Aparece cuando queremos cosas distintas al mismo tiempo, o cuando actuamos en contra de lo que realmente deseamos. Esa división genera tensión, indecisión y miedo.

    La corrección, según el texto, no consiste en cambiar conductas ni circunstancias, sino en aceptar un objetivo unificado. Cuando la mente deja de perseguir metas contradictorias —seguridad externa por un lado y paz interior por otro— y elige una sola dirección, el miedo desaparece de forma natural.

    Enseñanzas relacionadas

    Scroll al inicio