Un Curso de Milagros enseña que la realidad del Creador trasciende cualquier forma religiosa, doctrina o creencia cultural. No es propiedad de una fe, ni depende de rituales, dogmas o prácticas externas. Por eso, todas las personas pueden reconocer su presencia y su guía, incluso aquellas que no se identifican con ninguna religión, son agnósticas o ateas.
La aplicación de esta enseñanza consiste en comprender que:
- El contacto con el Creador es interno y experiencial: se percibe a través de la paz, la claridad, la compasión y la conexión con los demás, más que mediante conceptos o símbolos religiosos.
- La esencia del Creador está en la plenitud y unidad de la mente: toda persona puede experimentar su guía interna, discernimiento, intuición o creatividad como manifestaciones de esa mente perfecta.
- No se requiere creencia para percibir la verdad: incluso si alguien no usa términos religiosos, puede reconocer la unidad, la bondad, el amor y la conexión como señales de la realidad del Creador.
La verdadera experiencia del Creador no depende de etiquetas, doctrinas o prácticas externas. Se trata de reconocer la presencia de la mente perfecta y la unidad en cada instante, y aplicar esa percepción para vivir con paz, amor y claridad, independientemente de la identidad religiosa o filosófica de cada persona.
Para profundizar
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