El milagro, al ser una manera de percibir, no es conocimiento. Es la respuesta correcta a una pregunta, mas cuando sabes no preguntas. El primer paso en el proceso de des-hacer lo ilusorio es cuestionar su realidad. El milagro—la respuesta correcta—lo corrige. Dado que las percepciones cambian, su dependencia del tiempo es obvia. La forma en que percibes en cualquier momento dado determina tu comportamiento, y las acciones sólo pueden tener lugar en el tiempo. El Conocimiento es intemporal porque la certeza es algo incuestionable. Cuando sabes, dejas de hacer preguntas
Interpretación
Este párrafo explica con mucha precisión el lugar que ocupa el milagro dentro del proceso del Curso, y aclara una confusión muy común: confundir el milagro con el conocimiento.
El texto comienza afirmando que el milagro es una manera de percibir, no conocimiento. Esto significa que el milagro actúa dentro del ámbito de la percepción, que es el nivel en el que la mente humana funciona mientras cree en el tiempo, el cambio y las diferencias. El milagro no revela la verdad última, sino que corrige una percepción equivocada. Por eso se dice que es la respuesta correcta a una pregunta: mientras haya preguntas, la mente aún está en el terreno de la percepción.
Cuando el texto dice “cuando sabes no preguntas”, está señalando que el Conocimiento es certeza absoluta. No hay duda, no hay búsqueda, no hay necesidad de interpretar. En el Conocimiento no se corrige nada porque no hay error que corregir. Por eso el milagro no pertenece al nivel del Conocimiento, sino al proceso que conduce hacia él.
Luego el párrafo explica el primer paso para deshacer lo ilusorio: cuestionar su realidad. Esto es clave en UCDM. Lo ilusorio se mantiene únicamente porque no se cuestiona. El milagro entra aquí como la corrección que se produce cuando una percepción falsa es puesta en duda y reinterpretada desde otro punto de vista. El milagro no crea la verdad; elimina el error que impedía verla.
El texto también subraya que las percepciones cambian, y por eso están ligadas al tiempo. Hoy se percibe una cosa, mañana otra. Esa variabilidad explica por qué el comportamiento cambia: la conducta siempre refleja cómo se está percibiendo en ese momento. Como las acciones ocurren en el tiempo, pertenecen al nivel de la percepción, no al del Conocimiento.
Finalmente, el párrafo contrasta todo esto con el Conocimiento, que se describe como intemporal. La certeza no fluctúa, no depende de circunstancias ni de interpretaciones. Por eso se afirma que “cuando sabes, dejas de hacer preguntas”: la mente ya no busca, ya no duda, ya no necesita corrección.
En conjunto, esta enseñanza muestra que el milagro no es la meta final, sino una herramienta transitoria. Su función es corregir la percepción mientras sea necesaria. El Conocimiento comienza cuando ya no hay nada que corregir, porque la certeza ha reemplazado por completo a la duda.