Unificación


En Un Curso de Milagros, la unificación es la realidad verdadera: la experiencia de que no hay separación entre la mente, los demás y la Fuente. Mientras la mente cree en la separación, todo lo que percibe parece fragmentado; reconocer la unificación es reconocer lo que siempre ha sido cierto.

La unificación es la realidad verdadera: todos los hermanos forman parte de una misma mente compartida. No estamos separados, ni existe alguien a quien temer o de quien defendernos. Reconocer la unificación significa ver más allá de la ilusión de conflicto y separación, y recordar que la paz, la plenitud y la unidad siempre han sido lo cierto.

Explicación

Según Un Curso de Milagros, la mente humana ha confundido la apariencia con la realidad. La creencia en la separación crea un mundo que parece real, lleno de conflicto, pérdida y oposición. Sin embargo, la unificación representa la verdad: la mente no está dividida y no existe nada fuera de su totalidad. La unificación es, por tanto, lo que siempre ha sido real, aunque parezca invisible mientras se sostiene la percepción de separación.

Según Un Curso de Milagros, la mente ha aceptado la ilusión de separación y, a partir de ello, percibe a otros como distintos, separados e incluso amenazantes. Esta percepción genera miedo, juicio y conflicto. Sin embargo, la unificación representa la verdad: todos los hermanos, toda la creación y la mente misma forman un todo indivisible. Cada “otro” no es un enemigo ni un ser externo al que debamos protegernos o temer, sino una extensión de la misma realidad compartida que nos constituye.

La unificación significa que la mente reconoce que no hay identidad aislada ni fragmentada, y que la percepción de ataque, pérdida o carencia no refleja la realidad. Mientras la mente cree en la separación, interpreta el mundo y a los demás como fuentes de conflicto. Al aceptar la unificación, la mente deja de proyectar miedo, culpa o juicio sobre los hermanos, y comienza a verlos como compañeros en la misma totalidad.

El Curso explica que la unificación se revela a través de la corrección de la percepción, principalmente por medio del Espíritu Santo, la Expiación y el instante santo. Cada vez que la mente permite que los juicios sean reinterpretados desde la verdad de la unidad, la percepción de separación disminuye y la experiencia de unidad con los hermanos se fortalece. Así, la unificación no depende de los comportamientos externos de los demás ni de las circunstancias del mundo; es la realidad inmutable que siempre ha sido, y que se reconoce al dejar de sostener la ilusión de separación.

La unificación es la condición en la que la mente recuerda que no hay fragmentos ni identidad aislada; todo lo que parece separado es solo una ilusión de percepción. Es la experiencia de que todos los “otros” y el mundo mismo son extensiones de la mente única, compartida y completa. En este estado, desaparecen el miedo, la culpa y la carencia, porque no hay nada que pueda amenazar lo que es verdadero.

En este sentido, la unificación no es una meta futura, sino el resultado natural de dejar de sostener la creencia en la separación. Es la condición en la que la mente recuerda lo que siempre ha sido.

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Enseñanzas

El mundo dual es percepción del ego; la unificación es la realidad

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