Un ejemplo muy común es cuando una persona se siente mal porque alguien cercano la ha ignorado, le ha hablado con frialdad o no ha respondido como esperaba. Lo habitual es intentar corregir el efecto: reclamar explicaciones, cambiar de actitud para agradar más, distanciarse, o incluso culpar al otro por cómo nos hace sentir. Todo el foco se pone en el comportamiento externo y en la relación como forma.
Según UCDM, una situación así suele estar causada por pensamientos de carencia y separación, aunque no seamos conscientes de ellos en el momento. No es el comportamiento del otro lo que origina el malestar, sino el significado que la mente le da. Me siento incompleto y estoy buscando en la otra persona lo que me falta, en lugar de encontrarlo en mi mismo. Algunos pensamientos típicos que estarían detrás son, por ejemplo:
– “Si no me responde o no es cercano conmigo, es que no soy importante.”
– “Necesito que el otro se comporte de cierta manera para sentirme bien.”
– “Me están rechazando o dejando de lado.”
– “Algo me falta y el otro debería cubrirlo.”
Estos pensamientos parten de una idea central que UCDM considera errónea: creer que nuestro valor, paz o plenitud dependen de algo externo, especialmente de otras personas. Desde ahí, cualquier gesto neutro puede interpretarse como ataque, rechazo o pérdida.
Lo que habría que corregir no es la conducta del otro, sino ese pensamiento de fondo que afirma: “Estoy incompleto y necesito que alguien haga algo para que yo esté bien.” Mientras ese pensamiento no se cuestione, la mente seguirá buscando confirmaciones de abandono o falta de amor, incluso en relaciones diferentes. Las personas somos completar y perfectas, solo que no nos acordamos de ello y no nos reconocemos así.
La corrección consiste en reconocer que el malestar procede de haber aceptado ese pensamiento como verdadero y estar dispuesto a soltarlo. Al hacerlo, la percepción cambia: el mismo comportamiento del otro deja de vivirse como una amenaza, y se recupera la paz sin exigir que nada externo cambie.
Desde la perspectiva de UCDM, el aprendizaje clave sería detenerse y reconocer que el malestar no nace de lo que el otro ha hecho, sino del pensamiento que se ha aceptado en la mente: sentirse rechazado, poco valioso, no tenido en cuenta. Mientras ese pensamiento no se cuestione, cualquier cambio externo será temporal y el conflicto reaparecerá de una u otra forma.
Aplicar este aprendizaje implica llevar la atención a la causa y no al síntoma: observar el pensamiento que ha generado la emoción, reconocer que es una interpretación y no un hecho, y abrir la mente a una corrección interna. Al corregirse el pensamiento, la reacción emocional se suaviza o desaparece, y la relación puede vivirse de otra manera, sin necesidad de controlar al otro ni de defenderse.
Así, el cambio real no viene de “arreglar” a las personas o las situaciones, sino de aprender a revisar y corregir lo que pensamos sobre ellas. Ese es el aprendizaje práctico que UCDM propone para la vida cotidiana.
Para profundizar
Enseñanzas clave
Aprender a corregir en la causa y no en los efectos Renuncia a la autoevaluación – todo intento de medirte o definirse a uno mismo oculta tu realidad, como ser perfecto.Herramientas
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