Cuestionar la realidad de las percepciones. El milagro consiste en cambiar nuestra percepción interna, no en cambiar el mundo externo.

Según Un Curso de Milagros, el primer paso para deshacer lo ilusorio es cuestionar su realidad. Esto es un punto central en la enseñanza del Curso: lo que se mantiene sin cambio, lo ilusorio, pervive únicamente porque no se examina ni se pone en duda. Mientras no cuestionemos nuestras percepciones, seguimos aceptando errores como si fueran verdades, y la mente permanece atrapada en la ilusión.

Aquí es donde interviene el milagro. El milagro no impone conocimiento ni revela la verdad absoluta; más bien actúa como una corrección. Corrige la percepción equivocada, mostrando un modo de ver distinto y más alineado con la realidad, eliminando el error que bloquea la visión de lo verdadero. En otras palabras, el milagro no crea la verdad, sino que quita el velo que nos impedía reconocerla.

El párrafo también enfatiza un aspecto fundamental: las percepciones cambian constantemente y están ligadas al tiempo. Lo que se percibe hoy puede cambiar mañana; esta variabilidad explica por qué nuestro comportamiento también fluctúa. Nuestras acciones reflejan la percepción presente: si la percepción es distorsionada, el comportamiento será errático o conflictivo; si la percepción es más clara, el comportamiento tenderá hacia la paz y la coherencia.

Este enfoque nos enseña que el proceso del Curso no busca perfeccionar la percepción como fin en sí mismo, sino liberar la mente de sus distorsiones perceptivas. La percepción corregida no es conocimiento absoluto, pero prepara la mente para el Conocimiento verdadero, que es intemporal y estable. Así, cada vez que cuestionamos una percepción errónea y permitimos que el milagro la corrija, estamos avanzando hacia la claridad, la paz y la certeza interior, que no dependen de las circunstancias externas ni del tiempo.

En la práctica, esto significa que cada vez que surge una percepción de amenaza, error o miedo, debemos:

  1. Cuestionar si lo que percibimos es real o si es una interpretación distorsionada por miedo o juicio.
  2. Invitar al milagro a corregir esa percepción, dejando que el Espíritu Santo nos muestre otra manera de ver.
  3. Observar cómo cambia nuestro comportamiento cuando la percepción se corrige, notando que la paz y la coherencia interior se restablecen.

De esta manera, el Curso nos guía hacia la comprensión de que la verdadera transformación no está en cambiar el mundo externo, sino en cambiar nuestra percepción interna, paso a paso, mediante la corrección que los milagros proporcionan.

Para profundizar

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