Aprender a no buscar soluciones mágicas y corregir en la mente

Cuando algo nos perturba, nuestra tendencia habitual es intentar cambiar lo externo: una situación, una persona, una conducta, el cuerpo o las circunstancias. Creemos que si eso cambia, nosotros estaremos en paz. Sin embargo, el Curso señala a este enfoque como una forma de magia, porque trata de resolver el problema en el nivel del efecto y no en su verdadera causa.

Aplicar esta enseñanza implica aprender a detenernos antes de actuar automáticamente y preguntarnos qué pensamiento estamos aceptando que nos hace ver la situación como problemática. En lugar de reaccionar o intentar controlar el resultado, practicamos llevar la atención a la mente y reconocer que el malestar proviene de una interpretación, no de un hecho externo.

La enseñanza práctica es clara, cuando buscamos la paz fuera, no la encontramos; cuando corregimos el pensamiento que ha generado la percepción, la experiencia cambia de manera natural. Esto no significa pasividad, sino actuar desde una mente corregida, no desde el miedo o la carencia.

Vivir esta enseñanza supone entrenarnos en no confundir causa y efecto, y recordar que la sanación real ocurre cuando dejamos de intentar “arreglar el mundo” y permitimos que nuestra percepción sea corregida desde dentro. Con el tiempo, esta práctica reduce el conflicto, simplifica las decisiones y devuelve la responsabilidad —y el poder— al lugar donde realmente está: la mente.

UCDM no condena la magia en sí, porque como fenómeno externo o habilidad de manipular cosas no tiene poder intrínseco; el problema no es la magia, sino la creencia de que puede producir paz, corrección o plenitud.

En otras palabras: la magia puede generar resultados temporales, cambios visibles o efectos externos, pero nunca toca la causa real, que está en la mente. Creer que la magia solucionará el problema es lo que mantiene la ilusión y evita la verdadera sanación.

Aplicado a la vida cotidiana, esto significa que podemos usar herramientas externas, acciones prácticas o incluso “magia” en sentido figurado (como rituales, hábitos o estrategias) para nuestra conveniencia, pero siempre sin depender de ellas para nuestra paz interior. La verdadera transformación solo ocurre cuando la mente abandona las creencias de carencia, ataque o separación que dieron origen al conflicto.

Para profundizar

Scroll al inicio