T-2.VI.5.1-10 – El miedo surge de un conflicto interno

El miedo es siempre un signo de tensión que surge cuando hay conflicto entre lo que deseas y lo que haces. Esta situación se presenta de dos maneras: Primera, puedes elegir hacer cosas conflictivas, ya sea simultánea o sucesivamente. Esto da lugar a un comportamiento conflictivo, lo cual te resulta intolerable porque la parte de la mente que quiere hacer otra cosa se enfurece. Segunda, puedes comportarte de acuerdo a como crees que debes, mas sin querer hacerlo realmente. Esto da lugar a un comportamiento congruente, pero conlleva gran tensión. En ambos casos la mente y el comportamiento están en desacuerdo, lo cual da lugar a una situación en la que estás haciendo algo que realmente no quieres hacer. Esto suscita una sensación de coerción que normalmente produce furia, y es muy probable que también dé lugar a proyecciones. Siempre que tienes miedo es porque aún estas indeciso. Tu mente se encuentra, por lo tanto, dividida, y tu comportamiento inevitablemente se vuelve errático. La corrección a nivel del comportamiento puede cambiar el error del primer tipo al segundo, mas no elimina el miedo.

Interpretación

El texto señala que el miedo no surge de algo externo, sino de un conflicto interno: entre lo que realmente deseas y lo que estás haciendo, o entre lo que la mente piensa que “deberías” hacer y lo que quieres hacer de verdad.

Se presentan dos escenarios:

  1. Comportamiento conflictivo: haces cosas que no quieres o que chocan con otra parte de tu mente. Esto genera frustración, furia y tensión, porque una parte de ti quiere actuar de otra manera.

  2. Comportamiento congruente pero forzado: haces lo que crees que debes, aunque no lo desees realmente. Aquí no hay conflicto externo visible, pero la tensión interna sigue siendo fuerte.

En ambos casos, la mente y la acción no están alineadas, lo que provoca coerción, enojo y proyecciones hacia los demás. El miedo, según el Curso, es una señal de indecisión: la mente está dividida, y por eso el comportamiento se vuelve errático o inconsistente.

La enseñanza clave es que cambiar solo el comportamiento externo no elimina el miedo. Puedes ajustar la forma en que actúas para reducir el conflicto visible, pero si el pensamiento que originó la tensión sigue ahí, el miedo continuará. Por eso, la corrección debe darse en la mente, revisando las creencias, juicios o ideas que causan la división interna.

En resumen, el miedo es un indicador de incoherencia interna y nos muestra que solo una corrección a nivel de pensamiento, no de acción externa, puede traer verdadera paz y claridad.

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