Un Curso de Milagros enseña que todo ataque es una expresión de miedo y que el miedo solo puede surgir de una percepción errónea. Por eso, cuando un hermano parece atacarte, no está demostrando fuerza ni maldad, sino revelando que se percibe a sí mismo como separado, culpable o amenazado. En ese estado, no puede pedir ayuda de forma consciente; por eso, la petición adopta la forma de ataque.
Desarrollo de la enseñanza
1. El ataque como percepción, no como hecho
El Curso es muy preciso:
no afirma que el ataque sea real, sino que parece real desde una percepción distorsionada.
Cuando percibes que un hermano te ataca, esa experiencia ocurre completamente en el nivel de la percepción. No es conocimiento, no es verdad última, y no define lo que el hermano es. Es una interpretación construida por la mente a partir del miedo.
Por eso el Curso insiste:
la percepción debe ser corregida antes de que pueda haber conocimiento.
Mientras ves ataque, no puedes conocer a tu hermano.
2. El ataque como señal de error en la mente
Hemos visto esta ley varias veces:
- El miedo es signo de pensamiento erróneo.
- El ataque es una forma activa de miedo.
- El ego ataca para defender una identidad que cree amenazada.
Cuando un hermano ataca, está demostrando que se percibe en peligro, aunque no sepa de qué. El ataque no es una acción consciente contra ti, sino una reacción inconsciente a un conflicto interno no resuelto.
En este sentido, el Curso afirma claramente que:
quien ataca, se está atacando a sí mismo primero.
3. Por qué el ataque es una petición de ayuda
El Curso enseña que la mente solo puede elegir entre amor o miedo.
Cuando el amor no está disponible para la conciencia, el miedo se expresa como ataque.
Así, cuando un hermano ataca:
- No está diciendo “quiero dañarte”
- Está diciendo, sin saberlo: “no estoy en paz”
Pero como el ego no sabe pedir ayuda sin culpa, la petición se disfraza de ataque.
Esta es una de las inversiones centrales del Curso:
lo que parece ataque es, en realidad, una llamada de auxilio.
4. El error habitual: responder al ataque como si fuera real
Aquí entra el punto que conecta con el párrafo que interpretamos antes:
“Si atacas el error que ves en otro, te harás daño a ti mismo”
Responder al ataque como si fuera real implica:
- Confirmar que el hermano es un enemigo
- Reforzar la percepción de separación
- Aumentar el miedo en ambas mentes
Desde el punto de vista del Curso, defenderse de un ataque ilusorio es aceptar su realidad.
5. La respuesta correcta: el milagro
El milagro es definido como:
la respuesta correcta a una percepción falsa.
Ante el ataque, el milagro no consiste en tolerar el comportamiento ni en justificarlo, sino en reinterpretar su significado.
La mente que acepta el milagro aprende a decir internamente:
- “Esto no es un ataque real”
- “Esto es miedo pidiendo corrección”
- “No responderé al error desde el error”
Al hacerlo, la percepción se corrige, y con ella se disuelve la necesidad de defenderse.
6. Conocer al hermano más allá del ataque
El Curso afirma:
“Los ataques siempre se lanzan contra extraños”
Cuando el ataque se ve como petición de ayuda:
- El hermano deja de ser un extraño
- La separación se debilita
- El miedo pierde su base
Solo entonces puede surgir el conocimiento, porque ya no hay juicio ni amenaza que lo bloquee.
Síntesis de la enseñanza
Esta enseñanza puede resumirse así, en lenguaje fiel al Curso:
Cuando percibes ataque, estás viendo una mente que se cree separada y asustada. Si respondes con ataque, confirmas el error. Si corriges la percepción, respondes a la llamada de ayuda que el ataque ocultaba. El milagro no cambia la conducta, pero deshace el miedo que la produjo.